viernes 20 de enero de 2012

Amor Propio



Al final, lo único que importa, es lo que hagas por ti misma/o en cada momento...

lunes 16 de enero de 2012

Maratón de Otoño



Cada otoño-invierno, lo único que aquieta mi añoranza por los días soleados y llenos de ociosidad son las películas del estudio de dibujos animados más maravilloso del mundo. Sí, el estudio Ghibli. Acompañada siempre por un abrigado edredón, una calefacción absolutamente insana y un chocolate caliente, mientras oigo como afuera el mundo se deshace en una lluvia tan encantadora como demencial, disfruto complacida de una película de dibujos animados en la que aparecen niñas brujas con gatos negros, residencias de ancianos junto a guarderías, relaciones paterno-filiares encantadoramente sanas y una digna y respetuosa defensa de la madre naturaleza por encima de todas las cosas. Sí, disfruto como una niña con estas películas que no son solo para niños.

Ravenous








Hay muchas escenas de True Blood que adoro, incluso capítulos enteros. No obstante, hoy simplemente comentaré la que para mí es una de las escenas más “humanas” y bonitas de la primera temporada: a saber, aquélla en la que Sookie, después de enterrar a su hermosa abuela, se queda a solas en su casa, abre la nevera y saca el delicioso pastel, ¡el último pastel!, que cocinó ese ser tan querido para ella. Sí, el pastel por el que horas antes estaba dispuesta a luchar con uñas y dientes con tal de que nadie lo tocara. Ceremonialmente, quita el papel transparente que lo cubre y va comiéndolo poco a poco mientras las lágrimas corren por su cara. Hay algo en la comida que desata sentimientos y emociones; creo que por eso las películas sobre cocina siempre me resultan fascinantes. Sookie ingiere y devora a su abuela, realizando al mismo tiempo una hermosa catarsis. Todo en la serie tiene ese algo primitivo y carnal que la inunda bonitamente, quizás para hacernos ver que sí, que nosotros somos tan animales como los vampiros, que también engullimos...

domingo 20 de febrero de 2011

Working Girl


            
Es cierto que cada vez que veo a Melanie Griffih en Armas de mujer, me dan ganas de hacerme un buen corte de pelo, salir estupenda a la calle y pasarme el día trabajando y bebiendo mucho café. Pero también es cierto que después de una condena en cama durante varios días por culpa de una gripe espantosa me vuelvo de repente espesa y vaga y, por eso, me congratula ver esta imagen de Yves Saint Laurent trabajando como yo lo hago ahora mismo, en cama y en pijama.
He puesto la foto en el salvapantallas de mi ordenador.